No cabe duda, el senador Juan Carlos Loera de la Rosa se convirtió nuevamente en la piedra incómoda del crucismo, que no tiene cartas fuertes para buscar retener la alcaldía de Ciudad Juárez. Lo más que tienen es el Pañalito Antonio Domínguez Alderete, que recientemente obtuvo su residencia legal del gobierno de Donald Trump y busca la ciudadanía.
A lo lejos suspira la síndica Ana Estrada, abrazada de su bono de productividad de 50 mil pesos, aunque no cumpla con sus obligaciones, y se le suma la delegada de Bienestar, Mayra Chávez, y el diputado Cuauhtémoc Estrada, quien anda con la brújula pérdida y en ocasiones ya ni él mismo sabe lo que dice para defender a Morena y atacar al Gobierno del Estado con guiones de película de comedia del cine mexicano.
Loera lo sabe, en Morena no le hacen sombra y solamente en el PAN podrían darle la pelea, dependiendo de qué gallo o gallina avienten al ruedo. Si es Daniela Álvarez, Sergio Nevárez o alguien de la iniciativa privada, teniendo en cuenta que Morena se dividirá en Juárez y el crucismo no le apoyaría, incluso lanzaría sus propios candidatos a través del Partido Verde. Por ahí ya tienen a Thor Salayandía y a Iván Pérez en la lista secreta verde en el Duguotu, esperando turno al bat.
Y es la piedra incómoda porque se comprometió a combatir la corrupción que impide el desarrollo en Ciudad Juárez, que indudablemente encontraría en Desarrollo Urbano, Comercio, Obras Públicas, Tesorería Municipal, Ecología, la Policía Municipal, Seguridad Vial, Oficialía Mayor y en la Contraloría Municipal que actualmente dirige el «limpiatraseros» de Cruz, Jorge Gutiérrez Casas.
Loera se anotará en septiembre para buscar ser coordinador de la Defensa de la Transformación en Juárez y para entonces ya la coordinación estatal estará definida. Si llega a la postulación, indudablemente el crucismo jugará en su contra para evitar el riesgo de que se denuncie el saqueo de recursos públicos en la Presidencia Municipal de Juárez y, aunque esa jugada podría jugarle en contra, también le pegaría al candidato de Morena al Estado por este tipo de ejercicios donde los adversarios buscan cruzar el voto, como ya ocurrió en el 2016, cuando una parte de los actuales amigos de Cruz traicionaron a Héctor “Teto” Murguía y lograron derrotarlo por la alcaldía, pero también hundieron al candidato al gobierno del Estado que ellos mismos postularon.
