El que es considerado candidato de Ariadna Montiel a la gubernatura de Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar, se planeó le quiso ver la cara a los chihuahuenses o, como diría Jesús Valenciano, se apendejó al presumir sus tiempos de Uber, antes de ser presidente municipal de Chihuahua y vivir en casas de lujo en El Campestre, Campos Eliseos y Los Nogales en Ciudad Juárez.
Sus asesores lo exhibieron en un vídeo propagandístico en una vivienda de la ciudad de Chihuahua donde vivió con su actual esposa Rubí antes de convertirse en los “nuevos ricos del pueblo” y tener hasta para enviar a los hijos de ambos a colegios privados y a estudiar a Estados Unidos y Europa a un costo superior al sueldo de poco más de 100 mil pesos y codearse con Tomás Zaragoza y los empresarios de La Empresa.
Era una casa que dista mucho de parecerse a la que supuestamente le rentaba a Daniel Pando, el exfuncionario municipal de Comercio y Vialidad, originario de Meoqui, que llegó a Ciudad Juárez vendiendo frijoles en una van y al paso de los años también se hizo rico.
Cruz era chofer de plataforma de alquiler, dijo Rubí en el vídeo. “Aquí fue cuando te tocó trabajar de Uber 24/7”, le dijo, recordando los tiempos de hambre que, por lo visto, todavía no terminan y por los que hasta los comerciantes del centro de Ciudad Juárez tienen que pagarle un extra al director de Comercio y los de Vialidad cazar billetes mínimo con la cara de Sor Juana.
Pero su situación económica cambió; incluso ya se ha gastado decenas de millones de pesos en campaña. Nada más en Más X Juárez, que dirige el transportista Chito Saldivar, el gato asciende a más de 150 millones de pesos en mobiliario escolar. Claro, el “empresario” dice que se lo regalaron las iglesias de Estados Unidos para que Cruz llegue a la gubernatura, algo que la secretaria de Gobernación, Icela Rodríguez, debiera indagar, porque ni donataria autorizada es la agrupación de Chito.
En fin, los tiempos de Uber y los tiempos de los nuevos ricos del pueblo.

